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Tierras ejidales: ¿qué son y cómo podrían beneficiarte?

Los terrenos de origen ejidal pueden ser una inversión sumamente rentable, pues su adquisición es bastante más económica que la de un terreno regularizado, sin embargo, es una decisión que no debe tomarse a la ligera.

“La tierra es de quien la trabaja”, fue una de las frases que Emiliano Zapata usó como estandarte en su lucha para dignificar a los campesinos, durante la Revolución Mexicana.

Gracias a esta lucha revolucionaria, en 1915 se promulgó la Ley Agraria, gracias a la cual, los latifundios, grandes extensiones de tierra que fueron arrebatadas a la gente del campo para pasar a manos de unos cuantos, retornaron a sus propietarios originales, a través de la modalidad “comunal”. En otras palabras, se cedieron los derechos de uso, disfrute y aprovechamiento de amplias áreas agrarias a comunidades de campesinos, mas no el derecho de propiedad.

De este modo, estas tierras comenzaron a pertenecer a toda la comunidad ejidal, pero al mismo tiempo a nadie en particular; se convirtieron en propiedad del estado, pero los campesinos tenían derecho de hacer uso de él, mas no de venderlo o heredarlo a un tercero. Fue una manera de protegerlos y garantizarles una seguridad. Actualmente, los ejidos siguen existiendo, aunque las leyes alrededor de él se han modificado un poco.

Cabe destacar, que el registro de estas propiedades no se encuentra en el RPP (Registro Público de la Propiedad) sino en el RAN (Registro Agrario Nacional). A su vez, se regula por la Procuraduría Agraria.

A partir de la Reforma de 1992, estos terrenos ya pueden convertirse en propiedad privada y venderse, mas los procedimientos deben seguirse con especial cautela, pues este tipo de transacciones son un tema totalmente distinto al de una compra-venta común.

Antes de adquirir parcelas de un ejido, se requiere contar con la autorización del Comisariado Ejidal, para que la transacción sea 100% válida. Además, es importante asistir a dependencias como la CORETT (Comisión para la Regulación de la Tenencia de la Tierra) y la Procuraduría Agraria, para verificar que los propietarios se encuentren correctamente registrados en el RAN.

Lo atractivo de la compra de tierra ejidal es su bajo costo, lo que garantiza una rentabilidad muy alta. Sin embargo, si se toma esta decisión, es básico contar con una asesoría legal especializada, pues la transacción debe ser analizada minuciosamente para no salir perjudicado.

Es importante tomar en cuenta que los derechos agrarios son imprescriptibles, es decir que, si dejamos algún “cabo suelto” durante la compra-venta del ejido, la persona que erróneamente se haya quedado con algún tipo de derecho sobre el terreno, podría exigirlo en cualquier momento, sin importar los años que pasen.

Al momento de adquirir este tipo de tierras, también se debe re visar el permiso de uso de suelo, para asegurarnos de que hay autorización para el tipo de construcción o proyecto que se piensa comenzar ahí.

Invertir en un terreno ejidal es una decisión que puede traer altos rendimientos, pero también, tiene riesgos. Es por eso que te invitamos a no desanimarte, pero sí a asesorarte. La Universidad de Bienes Raíces cuenta con un programa de estudios, denominado “Negocios con terrenos ejidales”, a través del cual podrías capacitarte y tener una mayor expertiz para la toma de decisiones en este ámbito.

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