Fotografía: Entrepreneur Magazine.

Millonario desde cero: la historia de Andrés Pira

Creía que no tendría futuro. Hoy, gracias a un libro y a su perseverancia, es un magnate de los bienes raíces, además de apoyar a jóvenes a través de su fundación Phuket.

Existen muchas formas de ver la vida. Personas pesimistas, creyendo que la pobreza mental o económica es un mal permanente; que por nacer en determinado hogar o bajo determinadas circunstancias desfavorecedoras, se está condenado al fracaso, pero, ¿sabes?

Existen también personas con optimismo y visión, que aseguran que uno construye su camino, sin importar en qué lugar les haya tocado nacer y cuál sea su punto de partida.

No es correcto juzgar al que menos posee y culparlo de su condición. Sin embargo, algunas personas han demostrado que se puede venir desde muy abajo y llegar muy arriba.

Tal es el caso de Andrés Pira.

Pira nació en San Andrés, una isla colombiana. Su madre era originaria de ese lugar, y su padre, de Suecia. Cuando tenía solo tres años, todos se mudaron a Estocolmo, la tierra de su padre.

A la edad de siete años, los padres del pequeño Andrés se separaron. Este suceso fue un golpe duro para él, y, aunado a la mala influencia de los amigos de su barrio, comenzó a ser un niño problema. “Crecer en ese ambiente me hizo creer que el mundo era cruel. Pensaba que no tenía control sobre mi vida”, recuerda.

Así siguió hasta su adolescencia, cuando se sumió en el alcohol y dejó sus estudios. “No sabía quién quería ser, así que elegí ser destructivo”. Sin embargo, una mañana, a los 18 años, despertó en un edificio abandonado, con una terrible resaca moral y física. Acostado sobre vidrios rotos, gravemente lastimado, se dio cuenta de que no quería seguir ese camino, y trató de retomar las riendas de su vida.

Intentó en algunos empleos dentro de Estocolmo, pero el fracaso seguía llegando. Cansado, decidió mudarse y tratar de renovar su vida, aunque le dolía mucho dejar a su madre. “Ella me dijo que siguiera mi corazón y que hiciera lo que se sentía bien. Con su bendición, me fui”.

Por recomendación de un amigo, se mudó a Bangkok, en Tailandia. Desde el primer día que llegó, consiguió un trabajo, distribuyendo folletos a turistas. Este primer sueldo lo incentivó y le dio la oportunidad de rentar un pequeño cuarto y sentirse independiente.

No obstante, la felicidad no le duraría mucho, pues perdió el trabajo al poco tiempo, por actitudes irresponsables. Esto, sumió a Andrés en una depresión aún mayor. El único lugar que tenía para dormir ahora, era la playa.

Con muy poco dinero para sus necesidades indispensables y pasando días enteros sin comer, Andrés empezó a pedir dinero a sus amigos en Suecia. Un par de ellos sí le enviaron, pero, el último, le envió algo muy distinto: un libro.

Andrés se molestó, pues lo que esperaba era dinero para saciar su hambre, no “un montón de hojas inútiles”. Sin embargo, al paso de unos días, Pira sintió curiosidad por el texto, y, con tal de distraerse y olvidar un poco el hambre, se puso a leer.

Se trataba de “El Secreto”, de Rhonda Byrne, un libro que enfatiza la importancia de afirmar y atraer a través de pensamientos lo que uno desea.

Pira se mostró incrédulo y hasta un poco burlón sobre el contenido del texto, sin embargo, sin nada que perder, comenzó a visualizar cosas pequeñas. “Comencé a visualizar una taza de café. Me sentí estúpido, pero perseveré.”

Andrés no tenía una relación muy cercana con la gente de los alrededores, sin embargo, algunos días después, un empleado del hotel se acercó y le ofreció una taza de café. “No podía creerlo”.

Desde ese momento, Pira comenzó a creer en cada una de las palabras que leía en aquel tratado. “No se trata de magia, se trata de qué tan firme estás en conseguir lo que deseas, de trazarte objetivos e ir por ellos.”

Asimismo, comenzó a visualizar el conseguir un trabajo, y días después, ya estaba laborando como repartidor de folletos sobre bienes raíces. Él nunca imaginó que ahí estaría la llave de su exitoso destino.

Cierto día, un empresario se acercó al módulo donde Andrés laboraba. Al ver al hombre muy interesado, Pira trató de llamar al vendedor para que le diera la información completa y fuera a mostrar la propiedad. Para su sorpresa, no pudo localizarlo, y el empresario tenía programado su vuelo a casa en tan solo unas horas. Andrés tomó la decisión de hacer él mismo la labor de venta.

El joven Andrés acompañó al hombre hasta el inmueble y, para su sorpresa, cerró la venta ese mismo día. Este suceso, le hizo darse cuenta a Andrés de su gran capacidad para convencer y vender. Andrés había encontrado su pasión.

Su jefe, sorprendido con el suceso, lo ascendió al puesto de “agente de ventas”, y su perseverancia fue tanta, que en poco tiempo tomó el puesto de gerente de ventas.

Pira nutría su mente constantemente: no se limitó solo a leer “El Secreto” y poner en práctica todos sus postulados, sino que también exploró muchos otros títulos y desarrolló ferozmente su inteligencia emocional y financiera.

Años más tarde, con suficientes ahorros, puso su primera agencia de bienes raíces. No obstante, la vida no siempre es cuesta arriba, y él, al ser aún algo inexperto, experimentó muchos baches y problemas en su negocio. A pesar de ello, no se dejó vencer y luchó cada día con más fuerza.

“En algunas ocasiones dejaba mis hábitos saludables, lo que me hacía perder ritmo y visión en mis negocios. Me di cuenta después que debía ser constante, y ahí pude vislumbrar el éxito”.

En los años siguientes, Andrés siguió emprendiendo, y actualmente posee 19 empresas, localizadas en la provincia de Phuket, Tailandia, con más de 250 empleados. Sus negocios se cuantifican ahora en miles de millones y se está expandiendo ya a los Estados Unidos. Actualmente tiene 38 años.

Pero Pira no olvida sus orígenes. Creó además la Fundación Phuket, en la que trabaja para brindar mayores oportunidades a los jóvenes de la zona. Por si fuera poco, escribió un libro junto con el Dr. Vitale (co-escritor de “El Secreto”). Lo llamaron “Homeless to Billionaire—The 18 Principles of Wealth Attraction and Creating Unlimited Opportunity”, y fue publicado por Forbes Books.

La historia de Andrés Pira nos deja la enseñanza de que la visualización, el optimismo, la capacitación constante, el trabajo duro y la humildad nos harán llegar hasta nuestra mejor versión.

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