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9 puntos a considerar si planeas vivir de tus rentas

¿Tienes una o más propiedades a las que quieres “sacar jugo” a través del arrendamiento?  Toma en cuenta esta información para hacer de tu negocio un éxito.

Es el sueño de muchos: tener una serie de propiedades que le permitan dedicarse única y exclusivamente a cobrar y a disfrutar de la vida, pero, ¿qué tan factible es esto?

A continuación, te presentamos nueve cuestiones a tomar en cuenta si quieres emprender como arrendatario.

  1. Si piensas hacerte de propiedades a través de créditos hipotecarios, para rentarlas de inmediato y pagar tu mensualidad con este ingreso, debes saber que, en la mayoría de los casos, la renta que cobras no será suficiente para cubrir el monto de la hipoteca, por lo que, por lo menos en los primeros años, deberás “sacar de tu bolsa” cada mes. En países como Estados Unidos, se dice que se debe cobrar el 1% del valor total de la vivienda como renta mensual; sin embargo, ante la amplia oferta de inmuebles que existe en el país, surge la necesidad de ser más competitivos y ofrecer tarifas mucho más accesibles.
  2. No solo debes tomar en cuenta la calidad de la construcción, lo espacioso de la propiedad y la belleza de sus acabados, sino también la ubicación, para asegurarte de que estés comprando en una colonia con alta demanda. Comprar en zonas turísticas o cercanas a universidades y plantas industriales, sería tu mejor decisión, aunque también habrá que pagar más. Si no puedes comprar cerca de esas áreas, al menos escoge una zona que tenga proyección de crecimiento a algunos años.
  3. La renta tradicional otorga, en sí misma, buenas ganancias; empero, modelos más novedosos de arrendamiento podrían ser buenos aliados. Por ejemplo, rentar a través de plataformas como Airbnb o amueblar la propiedad y rentarla por habitaciones a modo de room mate o co-living.
  4. Es importante tener en cuenta que vivir de las rentas no es desentenderse y solo acordarse para ir a cobrar; es un negocio, que podría requerir, mucha de tu atención. Desde hacer la correcta promoción para llegar al tipo de clientes que deseas, hasta hacerle mantenimiento constante a la casa. Si no cuidas como es debido la apariencia de la propiedad, se demeritará ante los ojos de inquilinos potenciales, y será mucho más difícil cobrar rentas que permitan vivir cómodamente.
  5. Contar con tu título de propiedad será fundamental al momento de comenzar con arrendamientos, ya que siempre habrá inquilinos que busquen tomar ventaja y que puedan empezar a exigir derechos sobre la propiedad, especialmente si la habitan por un largo tiempo. Además, según la Ley de Extinción de Dominio, si se comete un crimen dentro de la propiedad, esta podría ser expropiada, incluso cuando quienes lo hayan cometido sean simples arrendatarios, y solo el título de la propiedad le permitirá al dueño “pelearla”.
  6. Si la propiedad es adquirida por crédito, habrá que estudiar bien los términos del contrato, ya que existen algunas hipotecas que tienen prohibido el arrendamiento durante el tiempo que dure el financiamiento.
  7. A algunos arrendatarios les resulta buena idea hacer su negocio por debajo del agua, es decir, no darlo de alta, y, por lo tanto, no pagar impuestos; no obstante, aunque pueda parecer cómodo, esto podría perjudicarlos, pues, en caso de que haya que demandar, o seguir algún proceso judicial, el incumplimiento saldría a la luz y habría serios problemas.
  8.  Hacer contrato será fundamental, incluso cuando rentamos a familiares y amigos, pues ese documento es el único que ampara a ambas partes, y es otro papel que puede salvarte en caso de que tu inquilino se quiera pasar de listo, ya sea no pagando, queriendo quedarse con la propiedad, o de otras formas. Si decides prestar tu bien inmueble sin pago alguno, también deberás asentarlo por escrito, a través de un contrato de “comodato” (acuerdo a través del cual se presta un bien en calidad de usufructo, sin recibir una retribución económica, por un tiempo estipulado).
  9. Diversificar. Esta palabra debe acompañarte toda tu vida, pues, por muy bien que te vaya en cualquier negocio, siempre deberás buscar otras fuentes de ingreso, para, de este modo, tener capacidad de reinversión y no verte dramáticamente afectado si algún día este flaquea, si se van los inquilinos, si sucede un desastre natural que dañe el inmueble, etc. El ejemplo más actual es la crisis por COVID-19, que provocó que miles de inquilinos dejaran, o por lo menos incumplieran los pagos, de los hogares o locales que rentaban.

Claro que vivir de las rentas es posible, solo hay que entender que, sea cual haya sido el origen de estas, la inversión de tiempo y dinero será constante, y habrá que estar “al pie del cañón”, para administrarlas eficientemente.

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